En palabras del propio director: "No se trata siempre del dinero, sino vivir en una vivienda sana . La dignidad de los profesores se exige por la calidad de la evangelización de este tercer milenio en la tierra malgache."
Este proyecto se acometió a finales de 2010, con financiación íntegra de la Fundación Corazonistas a través de las aportaciones de sus socios.
La fundación tiene una presencia muy importante en Madagascar, a través de los colegios corazonistas de Ambatolampy y Morondava.
