Por
último, se hacen necesarias personas dispuestas a poner sus
manos en la tarea de levantar puentes hacia el mundo de la Justicia y
la Igualdad. Personas reunidas en un lugar y unidas por una misma
inspiración. Personas que como una comunidad quieran empeñarse
juntos en la constitución de un sueño. El mandato de
André Coindre convocó a los Hermanos a compartir un
sueño y una misión: educar a las personas desde su
niñez, en su formación humana y en su Fe.
Las
personas que formamos parte de la Comunidad Educativa somos
instrumento para desarrollar la tarea encomendada y, al mismo tiempo,
su razón de ser. Tratamos de tener una implicación en
el mundo, modesta, pero significativa. La vida de los que formamos
parte de esta Comunidad somos su mayor tesoro. El cuidado de las
personas y su constante transformación es lo que da sentido,
ha marcado y marcará nuestras acciones.
La
historia nos sitúa en el camino por el que pasa nuestra vida,
nos muestra lo que las personas que nos han precedido nos han
regalado para que avancemos, llena de sentido nuestra existencia y
convierte nuestras vidas en misión.
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